“Empleo Sí, pero con DIGNIDAD”: impulsamos acciones orientadas a incorporarnos con derechos al mercado laboral extremeño

*La organización alerta del aumento de casos de mujeres migrantes que, después de meses e incluso os trabajando sin contrato, están siendo despedidas precisamente cuando su regularización abre la posibilidad de formalizar su relación laboral.

Extremadura, 16 SEPTIEMBRE 2026.– El Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura organiza el taller “Empleo Sí, pero con Dignidad”, un espacio formativo dirigido especialmente a mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas que trabajan en el sector del hogar y los cuidados, con el objetivo de acercarles información y herramientas para conocer, ejercer y defender sus derechos laborales.

La iniciativa surge como respuesta a las situaciones que están llegando a la sede en Mérida: mujeres trabajando sin contrato y sin alta en la Seguridad Social, jornadas que exceden los horarios acordados, falta de descansos, salarios o cantidades pendientes de pago y, en algunos casos, situaciones de violencia verbal y física y relatos de acoso sexual.

A estas vulneraciones se suma una realidad que preocupa especialmente a la organización. Mujeres que llevaban meses, e incluso hasta dos años, trabajando en un mismo hogar y a quienes se les había manifestado la intención de formalizar un contrato están siendo despedidas cuando su situación administrativa les permite avanzar hacia una contratación regular.

“Nos preocupa que la regularización, que debería abrir una puerta hacia el ejercicio efectivo de derechos, termine convirtiéndose para algunas mujeres en la razón por la que pierden el trabajo que llevaban realizando durante meses o años. Nos están llegando casos de compañeras que han cuidado, limpiado, acompañado y sostenido hogares durante mucho tiempo y que, cuando llega el momento de reconocer esa relación laboral, son despedidas y, en algunos casos, se marchan incluso con cantidades pendientes de cobrar”, señala Maryórit Guevara, presidenta del Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura.

Cuidar no puede significar renunciar a los propios derechos

Desde el Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura se insiste en que defender y dignificar los cuidados implica necesariamente dignificar a quienes los realizan. Los cuidados son fundamentales para el sostenimiento de la vida y tienen una relevancia particular en Extremadura, una comunidad marcada por el envejecimiento de su población, la dispersión territorial y la pérdida de habitantes en numerosos municipios.

Sin embargo, reconocer su importancia no puede significar asumir que las mujeres —y particularmente las mujeres migrantes— están destinadas a ocupar de manera permanente estos trabajos, y mucho menos a realizarlos en condiciones de precariedad, explotación o ausencia de derechos.

“Defendemos el valor social de los cuidados, pero no queremos que dignificar los cuidados signifique condenar a las mujeres migrantes en cualquier condición. Cuidar es un trabajo y quienes cuidan tienen derecho a contrato, cotización, descanso, salario digno, seguridad y respeto. La dignidad del cuidado empieza por la dignidad de la persona que cuida”, afirma Guevara.

También llama la atención sobre una dimensión que con frecuencia permanece invisible: el impacto físico y emocional que estos trabajos producen en los cuerpos de las mujeres.

La organización ha acompañado casos de mujeres que durante años han realizado tareas físicamente exigentes, como levantar, movilizar o asear a personas con altos niveles de dependencia, sin condiciones laborales adecuadas ni suficientes medidas de prevención, y que posteriormente han perdido su empleo sin que se reconozcan los años de trabajo realizados ni el desgaste acumulado.

“Hay compañeras cuyos cuerpos cuentan la historia de esos años de trabajo: dolores de espalda, lesiones, agotamiento y desgaste emocional. Han sostenido la vida de otras personas y de sus familias y, después de años cuidando, algunas han salido de esos hogares sin empleo, sin protección suficiente y sin reconocimiento. No podemos hablar de una sociedad de los cuidados ignorando a quienes están poniendo el cuerpo para sostenerla”, añade la presidenta.

“Empleo Sí, pero con Dignidad”: conocer los derechos para poder ejercerlos

Ante esta realidad, el taller pretende ofrecer información accesible y práctica sobre derechos laborales en el empleo del hogar y los cuidados, contratación, alta en la Seguridad Social, jornadas y descansos, salarios, finalización de la relación laboral y mecanismos disponibles ante posibles vulneraciones de derechos.

La iniciativa parte también de la experiencia acumulada por el Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura. Su diagnóstico “Yo, mujer migrante en Extremadura” (2022) ya situaba el acceso al trabajo digno como una cuestión fundamental para el ejercicio de los derechos y documentaba la especial vinculación de numerosas mujeres migrantes con la cadena de los cuidados en la región.

Para el Movimiento, conocer los derechos es un primer paso, pero la responsabilidad de garantizar condiciones laborales dignas no puede recaer exclusivamente sobre las trabajadoras. Por ello, la organización considera necesario sensibilizar también a las familias empleadoras y al conjunto de la sociedad extremeña.

“No queremos colocar toda la responsabilidad sobre las mujeres diciéndoles simplemente que tienen que conocer y defender sus derechos. Necesitamos también que las familias que contratan conozcan y cumplan sus obligaciones y que las administraciones públicas garanticen que esos derechos puedan ejercerse realmente”, señala Guevara.

Los cuidados, la migración y el futuro de Extremadura

El Movimiento considera necesario abrir además un debate más amplio sobre el papel que desempeñan las personas migrantes en el presente y el futuro de Extremadura.

La comunidad afronta importantes desafíos demográficos vinculados al envejecimiento de la población, la despoblación y la pérdida de habitantes en numerosos municipios. En ese contexto, las necesidades de atención y cuidados aumentan, especialmente en el medio rural.

Para el Movimiento, esta realidad representa una oportunidad para construir políticas públicas que conecten los derechos de las personas migrantes con las necesidades sociales, laborales y demográficas de Extremadura, evitando una mirada que reduzca a la población migrante únicamente a mano de obra disponible.

“Las personas migrantes no venimos solamente a cubrir puestos que nadie quiere ocupar. Somos vecinas y vecinos de Extremadura, contribuimos a sostener sus pueblos, sus hogares y su economía y queremos desarrollar nuestros proyectos de vida aquí con derechos y con oportunidades para crecer profesionalmente. La regularización tiene que servir también para abrir esas posibilidades”, afirma Maryórit Guevara.

Una alianza de organizaciones para dialogar sobre empleo y regularización

En este contexto, el Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura está promoviendo una coalición de organizaciones sociales migrantes con el propósito de generar propuestas y abrir un espacio de interlocución ante la Junta de Extremadura.

El objetivo es abordar conjuntamente las oportunidades y los desafíos que plantea el actual proceso de regularización de personas migrantes y trabajar para que quienes accedan a una situación administrativa regular puedan incorporarse al mercado laboral extremeño en condiciones dignas, aprovechando sus conocimientos, experiencias profesionales y capacidades.

La organización considera que Extremadura tiene la oportunidad de articular políticas de formación, orientación, acreditación de competencias, intermediación laboral y acceso al empleo que permitan aprovechar este proceso tanto para mejorar las condiciones de vida de las personas migrantes como para responder a necesidades existentes en el territorio.

“Queremos sentarnos con la Administración y con otras organizaciones para pensar qué hacemos después de la regularización. Tener papeles es fundamental, pero el siguiente paso es poder ejercer derechos y acceder a un empleo digno. Extremadura puede aprovechar este momento para incorporar talento, reconocer capacidades y generar oportunidades laborales que beneficien tanto a las personas migrantes como al conjunto de la región”, concluye Guevara.