Somos un espacio autoconvocado de mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas que:
TRABAJAMOS DE, POR Y PARA MUJERES MIGRANTES, REFUGIADAS Y EXILIADAS QUE RESIDEN EN EXTREMADURA.
¡ACTIVAS EN LA DEFENSA DE NUESTROS DERECHOS!
Trabajamos para fortalecer el sentido de pertenencia, la participación y el ejercicio pleno de derechos de las personas migrantes, refugiadas y exiliadas en Extremadura y todos los territorios que habitamos y construimos colectivamente.
Impulsamos acciones que visibilizan y ponen en valor nuestros saberes, experiencias y aportaciones sociales, culturales, económicas y comunitarias, reconociendo a las personas migrantes no solo como parte de la sociedad, sino como protagonistas de su transformación.
Defendemos una ciudadanía plena en la que las mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas seamos reconocidas como sujetas de derechos, agentes de cambio y constructoras de comunidad, con voz propia y capacidad para participar e incidir en las decisiones que afectan a nuestras vidas y territorios.
Nuestro trabajo está atravesado por enfoques feminista, antirracista, interseccional, intercultural, decolonial y basado en los derechos humanos, desde los que cuestionamos las desigualdades, discriminaciones y relaciones de poder que condicionan las vidas de las personas migrantes.
Entendemos la diversidad y las migraciones como parte de la realidad de nuestros territorios y como una fuente de saberes, vínculos y transformación social.
Apostamos por comunidades donde convivir signifique reconocernos en igualdad, combatir el racismo y las violencias, fortalecer el tejido comunitario y construir colectivamente una sociedad más justa, diversa, participativa y respetuosa con los derechos humanos.
¡ACTIVAS EN LA DEFENSA DE NUESTROS DERECHOS!
Ejes de trabajo
¡Vidas libres de violencia!
Conscientes de las desigualdades de género y de las múltiples violencias que continúan condicionando la vida de las mujeres, trabajamos en la comunidad para prevenir, sensibilizar, acompañar y fortalecer respuestas colectivas frente a todas las formas de violencia machista.
Promovemos un enfoque basado en los derechos humanos, la justicia social y la igualdad, reconociendo que la erradicación de las violencias requiere transformaciones profundas en las estructuras sociales, culturales e institucionales que las sostienen.
Desde el Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura entendemos que las violencias no afectan a todas las mujeres de la misma manera. Las mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas enfrentan formas específicas y agravadas de violencia derivadas de la intersección entre el género, el origen, la racialización, la situación administrativa, la condición socioeconómica, la lengua, la cultura y, en muchos casos, las experiencias previas de desplazamiento forzado, persecución o exilio. Estas múltiples discriminaciones pueden generar barreras adicionales para acceder a la protección, la justicia, los recursos especializados y el ejercicio pleno de sus derechos.
Por ello, defendemos un abordaje interseccional que permita comprender y atender las diversas realidades de las mujeres que enfrentan violencia, evitando respuestas homogéneas que invisibilicen sus experiencias y necesidades específicas. Apostamos por modelos de intervención que reconozcan también sus capacidades, saberes, redes y estrategias de resistencia, garantizando una atención libre de racismo, xenofobia, prejuicios culturales y discriminación institucional.
Este compromiso se materializa especialmente a través de nuestro proyecto insignia, el Plan de Atención Integral a Mujeres Migrantes Víctimas de Violencia de Género: ¡Nos queremos libres e independientes!, una iniciativa que desarrollamos desde 2023 y que ofrece acompañamiento integral a mujeres que enfrentan situaciones de violencia machista, fortaleciendo su autonomía personal, social y económica.
A través de este programa brindamos un promedio de 3.500 atenciones al año y acompañamos a mujeres de al menos 14 nacionalidades residentes en Extremadura. Esta experiencia nos permite conocer de primera mano las múltiples formas en que las violencias machistas se entrecruzan con el racismo, la xenofobia, la exclusión social y las dificultades asociadas a los procesos migratorios, de refugio y de exilio.
Desde el programa desarrollamos procesos de orientación, apoyo psicosocial, información sobre derechos, fortalecimiento de redes comunitarias y acceso a recursos especializados, colocando en el centro las experiencias, necesidades y decisiones de las propias mujeres.
Asimismo, acompañamos a las mujeres frente a las distintas manifestaciones de las violencias machistas y atendemos las necesidades de sus hijas e hijos, reconociendo el impacto que estas violencias tienen sobre las infancias y adolescencias. Promovemos espacios seguros para la escucha, el apoyo mutuo, la recuperación de los proyectos de vida y el fortalecimiento de redes comunitarias de protección que contribuyan a romper el aislamiento.
Nuestro compromiso nace y se construye en Extremadura. Trabajamos para que cada mujer migrante, refugiada o exiliada que vive en nuestros pueblos y ciudades pueda sentirse parte de esta tierra y ejercer plenamente sus derechos, con independencia de dónde haya nacido o del camino que haya recorrido para llegar hasta aquí.
Queremos contribuir a una Extremadura donde ninguna mujer tenga que elegir entre soportar la violencia o quedarse sin vivienda, ingresos, redes o alternativas; donde los recursos y las instituciones sean accesibles para todas; y donde nuestras comunidades sean también espacios de protección, igualdad y convivencia.
Porque las mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas no solo vivimos en Extremadura: somos vecinas, trabajadoras, madres, profesionales, emprendedoras, estudiantes, cuidadoras y parte activa de sus comunidades. Con nuestros saberes, experiencias y capacidades contribuimos cada día a construir sus pueblos y ciudades.
Desde el Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura trabajamos por una Extremadura que cuide y proteja a todas las mujeres que la habitan, que reconozca su diversidad como parte de su realidad y que garantice que todas podamos construir aquí nuestros proyectos de vida con autonomía, derechos y libertad.
¡Empleo sí, pero con DIGNIDAD!
Desde un enfoque de derechos humanos, feminista, decolonial y antirracista, trabajamos para que las mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas podamos acceder al empleo en condiciones de igualdad y para que nuestro trabajo, conocimientos, capacidades y trayectorias sean reconocidos y valorados en todos los sectores de la economía.
Estamos convencidas de que el acceso a un empleo digno es una condición fundamental para la autonomía, la igualdad y el ejercicio efectivo de nuestros derechos. El trabajo es un derecho, pero no cualquier empleo garantiza una vida digna. Hablamos de empleos con salarios justos, derechos laborales, protección social, seguridad, posibilidades de conciliación y oportunidades reales de desarrollo personal y profesional.
Por eso lo decimos con claridad: ¡Empleo sí, pero con dignidad!
Empleo, autonomía y violencias
A través de nuestra experiencia de acompañamiento a mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas, incluidas mujeres que enfrentan o han enfrentado violencias machistas, constatamos cómo la precariedad laboral y económica puede convertirse en una barrera para la autonomía y para la reconstrucción de sus proyectos de vida.
La economía sumergida, la temporalidad, los bajos salarios, las jornadas abusivas, la falta de protección social y la inestabilidad afectan especialmente a muchas mujeres migrantes. Y disponer de una autorización de residencia y trabajo no elimina automáticamente estas desigualdades: persisten situaciones de explotación, discriminación laboral y dificultades para acceder a empleos acordes con la formación, experiencia, capacidades y aspiraciones profesionales de cada mujer.
Por ello, trabajamos para acercar información y recursos, fortalecer el conocimiento y la defensa de los derechos laborales y acompañar procesos que permitan identificar situaciones de abuso, reclamar derechos y avanzar hacia una mayor autonomía económica.
Dignificar los cuidados sin condenarnos a cuidar
Reivindicamos el enorme valor social, económico y comunitario del trabajo de hogar y de cuidados. Son trabajos esenciales para sostener la vida y el funcionamiento de nuestra sociedad y, sin embargo, han sido históricamente feminizados, invisibilizados e infravalorados.
Las mujeres migrantes sostienen una parte fundamental de estos cuidados y lo hacen, con demasiada frecuencia, desde los espacios más precarios del mercado laboral. Por ello, reclamamos condiciones laborales dignas para las trabajadoras del hogar y de los cuidados y políticas públicas que reconozcan y redistribuyan los cuidados como una responsabilidad colectiva, evitando que continúen recayendo de manera desproporcionada sobre las mujeres y, particularmente, sobre las mujeres migrantes.
Pero dignificar los cuidados también significa cuestionar que ser mujer y migrante nos sitúe casi automáticamente en este sector laboral.
Queremos tener la posibilidad real de elegir.
Nuestro origen no puede determinar nuestro destino laboral
Trabajamos para que las mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas tengamos oportunidades laborales más allá del empleo de hogar y de los cuidados.
Muchas llegamos a Extremadura con estudios, profesiones, oficios, experiencia laboral, conocimientos, capacidades y proyectos construidos en nuestros países de origen. Otras queremos formarnos, aprender nuevos oficios, emprender o desarrollar nuevas trayectorias profesionales. Sin embargo, con demasiada frecuencia encontramos barreras para el reconocimiento de titulaciones y competencias, dificultades para acceder a determinados sectores y oportunidades laborales muy por debajo de nuestra cualificación y experiencia.
Desde una mirada decolonial, feminista y antirracista, cuestionamos una estructura laboral que distribuye de manera desigual las oportunidades y que sitúa a las mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas en los últimos eslabones de la cadena laboral, donde existe una mayor exposición a la precariedad, la explotación y la discriminación.
Esta realidad no solo limita los derechos y proyectos de vida de las mujeres. También supone una pérdida de conocimientos, capacidades, experiencia y talento para Extremadura.
Por ello, defendemos el reconocimiento y la homologación efectiva de estudios y titulaciones obtenidas en los países de origen; el reconocimiento de competencias profesionales y saberes adquiridos a lo largo de la vida; el acceso en igualdad de condiciones a la formación, orientación laboral, empleo público, emprendimiento y programas de empleo; y medidas específicas para prevenir y combatir la discriminación racial y de género en el mercado laboral.
Una oportunidad para las mujeres y para Extremadura
Nuestro compromiso es contribuir a una Extremadura donde el origen, la nacionalidad, la situación administrativa, el género o el acento no determinen el lugar que una persona puede ocupar en el mercado laboral.
Queremos una Extremadura capaz de reconocer las capacidades de quienes ya vivimos y construimos nuestra vida aquí; una región que no desaproveche conocimientos y experiencias, que genere oportunidades y que garantice empleos con derechos.
No queremos ser vistas únicamente como mano de obra para cubrir los trabajos más precarizados. Somos trabajadoras, profesionales, cuidadoras, emprendedoras, técnicas, creadoras y mujeres con conocimientos, experiencias, aspiraciones y proyectos propios.
Queremos poder elegir, crecer profesionalmente y aportar a Extremadura desde todas nuestras capacidades.
¡Empleo sí, pero con dignidad!
Voces Legítimas: Experiencias de la niñez migrante y refugiada
Somos conscientes de que el racismo es un problema estructural que atraviesa las instituciones, las relaciones sociales y también muchos de los espacios cotidianos en los que crecen niñas, niños y adolescentes. Por ello, desde el Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura entendemos que prevenir el racismo requiere comenzar desde las infancias y trabajar de manera cercana con los centros educativos, las familias y las comunidades.
Nuestro trabajo diario con niñas, niños y adolescentes migrantes, refugiados y exiliados nos permite acercarnos a sus experiencias y escuchar cómo viven la diversidad, la pertenencia, la migración y, también, situaciones de racismo, rechazo, burlas, estereotipos o discriminación. Estas experiencias pueden producirse en el colegio o instituto, en los espacios públicos, en las redes sociales o en sus propias relaciones cotidianas, afectando a su bienestar emocional, autoestima y sentido de pertenencia.
Muchas de estas niñas, niños y adolescentes son, además, hijas e hijos de las mujeres migrantes, refugiadas y exiliadas a las que acompañamos desde nuestros diferentes programas. Por eso, nuestro trabajo con las infancias forma parte de una mirada integral hacia las familias: sabemos que las desigualdades, la precariedad, las violencias machistas, el racismo y las dificultades que atraviesan las personas adultas también tienen consecuencias en la vida y el bienestar de sus hijas e hijos.
Esta experiencia nos llevó a impulsar Voces Legítimas: Experiencias de la Niñez Migrante y Refugiada, un programa que coloca en el centro las voces, vivencias y miradas de niñas, niños y adolescentes migrantes y refugiados.
A través de Voces Legítimas: Experiencias de la Niñez Migrante y Refugiada hemos trabajado directamente con más de 300 niñas, niños y adolescentes, generando espacios seguros de escucha, expresión y participación. Cada participante ha podido identificar al menos tres experiencias relacionadas con el acoso, la discriminación, el rechazo, el racismo o la xenofobia, tanto dentro del ámbito educativo como en otros espacios de socialización.
Pero no queremos limitarnos a conocer lo que les ocurre. Queremos que sus experiencias sirvan también para transformar los espacios en los que viven y crecen.
Llevamos la sensibilización a los colegios
Una parte fundamental de nuestro trabajo se desarrolla en los centros educativos, por ello, desde 2025 hemos impartido más de 1200 horas en talleres de sensibilización en Extremadura. A través de estos espacios de diálogo con el alumnado, trabajamos la prevención del racismo y la xenofobia, los estereotipos y prejuicios asociados a las migraciones, la convivencia intercultural, el respeto a la diversidad y la construcción de relaciones basadas en la igualdad.
Los colegios e institutos son espacios fundamentales para este trabajo. En ellos se construyen amistades, identidades y sentimientos de pertenencia, pero también pueden reproducirse prejuicios y discriminaciones presentes en la sociedad. Por eso creemos que la educación antirracista no debe aparecer únicamente cuando ocurre un conflicto: debe formar parte de la prevención y de la construcción cotidiana de la convivencia.
Nuestro propósito no es únicamente sensibilizar sobre el racismo, sino generar espacios donde el alumnado pueda preguntar, dialogar, cuestionar estereotipos y reconocer cómo determinados comentarios, bromas, discursos o comportamientos que pueden haberse normalizado afectan a otras personas.
Al mismo tiempo, trabajamos para que las niñas, niños y adolescentes migrantes y refugiados puedan reconocerse en el espacio educativo desde sus propias historias y experiencias, sin que su origen, su color de piel, su acento, su cultura o la procedencia de sus familias se conviertan en motivos de señalamiento o exclusión.
Sus voces también transforman Extremadura
Desde el Movimiento de Mujeres Migrantes de Extremadura defendemos que las niñas, niños y adolescentes no son únicamente personas a las que debemos proteger frente al racismo. Son sujetos de derechos, tienen capacidad para comprender lo que ocurre en sus entornos, expresar sus necesidades y participar en la construcción de soluciones.
Por eso queremos escucharlas y escucharlos.
Queremos que sus experiencias lleguen también a las comunidades educativas, a las familias, a las instituciones y a quienes tienen responsabilidades en la construcción de políticas públicas. Porque no podemos diseñar respuestas frente al racismo que viven las infancias sin contar con las propias infancias.
Nuestro compromiso es contribuir a construir una Extremadura en la que ninguna niña, niño o adolescente tenga que sentirse menos extremeño o extremeña por su origen, por el lugar donde nacieron sus padres o madres, por su color de piel, por su nombre, por su acento o por su cultura.
Queremos que las aulas de nuestros pueblos y ciudades sean espacios donde todas las infancias puedan sentirse parte, hacer amistades, aprender, participar y crecer sin tener que esconder quiénes son.
Estas niñas y niños están creciendo aquí. Extremadura es el lugar donde estudian, juegan, hacen amistades, construyen recuerdos y empiezan a imaginar su futuro. También son parte de Extremadura y sus voces son legítimas para construir la Extremadura en la que quieren crecer.
Ese es el sentido de Voces Legítimas: Experiencias de la Niñez Migrante y Refugiada: escuchar sus experiencias, reconocer sus derechos y transformar, junto a ellas y ellos, nuestras aulas y comunidades en espacios más igualitarios, diversos y libres de racismo.

